Nuestra Fe

Como cristianos, creemos en un Dios Único y Trino: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Y creemos en el sacerdocio universal, en el que la relación entre cada creyente y Dios es personal y sin mediaciones. Por tal motivo no veneramos a los santos ni a la Virgen María. 

Para los luteranos, existen sólo dos sacramentos: el Bautismo y la Santa Cena (Comunión), instituidos por Cristo. Pero los otros ritos están presentes, como la confirmación, la unción de los enfermos, el matrimonio y las órdenes ministeriales.

Sin desechar la rica tradición cristiana occidental, la iglesia actualiza sus formas de adoración y culto de acuerdo al lugar y a la época en un proceso de reforma continua. Esto se manifiesta en las celebraciones del culto que, siguiendo una liturgia establecida, cultiva por ejemplo una tradición musical de varios siglos enriqueciéndola con expresiones contemporáneas.

Nuestra iglesia es heredera de la Reforma Protestante, un movimiento iniciado en el siglo XVI por Martín Lutero. Para entender la esencia del protestantismo, podemos mencionar las llamadas “cinco solas“. En latín, la palabra latina sola significa “solo” o “solamente”. Las “cinco solas” son expresiones que sintetizan el pensamiento teológico de Martín Lutero y otros reformadores. Éstas son:

Sola scriptura (“solo por medio de la Escritura”). La Biblia es la única fuente de autoridad y accesible a todos. No necesita interpretación por fuera de ella misma, al contrario de las enseñanzas de otras iglesias, que se apoyan en la tradición apostólica.

Sola fide (“Solo por la fe Dios salva”). El Hombre está justificado por su fe, no por sus obras.

Sola gratia (“solo por la gracia”). La salvación viene dada por la sola gracia de Dios. No es algo que el Hombre alcance por mérito propio.

Solus Christus o Solo Christo (“solo Cristo” o “solo a través de Cristo”). La salvación sólo viene por medio de Jesucristo como único mediador entre Dios y el hombre.

Soli Deo gloria (“la gloria solo para Dios”). La salvación se produce sólo por la voluntad de Dios.

La enseñanza más importante en nuestra compresión de la fe es que la Salvación es un regalo gratuito que Dios ofrece a todos los seres humanos por medio de la fe en la obra redentora de Cristo (su sacrificio en la cruz y su Resurrección). Por eso toda persona es bienvenida en nuestra comunidad para escuchar la mejor noticia posible:

Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna.

                                                     Juan 3:16


CULTURA Y VIDA


IDEOLOGÍA DE GÉNERO

La ideología de género es un sistema de pensamiento que interpreta la sexualidad y la afectividad humanas como un hecho puramente psicológico y cultural, prescindiendo e incluso anulando toda influencia de la naturaleza en la conducta humana.

Las «diferencias» entre varón y mujer, por tanto, no provendrían de la naturaleza biológica y psíquica del ser humano, sino de una construcción cultural o social (convencional), a partir de los roles y estereotipos que se asignan a los sexos.

La ideología de género es parte de lo que algunos sectores políticos e ideológicos quieren llevar adelante desde una cosmovisión “contracultural”. La misma pretende afectar las bases filosóficas, religiosas, morales, del derecho, la familia y la cultura en general de la sociedad, propiciando una ideología que se sustenta en sus propios intereses.

Como Iglesia objetamos la ideología de género, atento pensamos que las libertades individuales de las personas están consagradas en valores constitucionales como por ejemplo la privacidad de los actos sin que estos vulneren a terceros. Por lo tanto, creemos que las ideologías y posturas políticas partidarias, sean cuales fueren, no son parte de la misión esencial por la que desea caminar nuestra comunidad de fe.

Nosotros ratificamos ser un espacio de fe abierto a todos con la consigna clara de la Palabra de Dios, que nos expresa que el amor está por sobre todo, puesto que “Dios es Amor”.


ABORTO

Durante muchos años de debate, los defensores del aborto han ido instalando sus argumentos con disciplina y persistencia.

  1. Aborto por la libertad y los derechos de la mujer.

El argumento central que sostiene el aborto es el derecho de la mujer a decidir libremente sobre su cuerpo.

Una de las máximas injusticias que amparan las leyes de aborto en el mundo, es degradar a una segunda categoría la existencia de un individuo de la especie humana por el solo hecho de que su supervivencia depende de la madre. Ella es, efectivamente, dueña de su cuerpo, pero su propiedad no se extiende al territorio corporal de otra persona.

La libertad de hombres y mujeres a decidir sobre su vida sexual y reproductiva no está en cuestión, sino hasta el momento en que su ejercicio anula la libertad y la dignidad de otro. ¿Por qué debe reconocerse a la libertad y los derechos de quien puede sostenerse sobre sus pies, un estatus superior al de quien se prepara silenciosamente para comenzar a respirar con sus propios pulmones?

  1. Quien no ha nacido, no es persona.

Los defensores del aborto han resuelto una forma simple y categórica de desconocer la vida y los derechos de un ser humano en gestación: negar su condición de persona.

Más allá de las miles de páginas que han escrito científicos, filósofos, juristas y teólogos para demostrar el inicio biológico, constitucional y social de la persona, me permito tan solo plantear una pregunta: ¿Ud. o algún conocido suyo, tuvo la posibilidad de llegar hasta este momento de su vida sin haber pasado por el útero de su madre? ¿Conocemos a algún ser humano que se haya saltado la etapa de gestación?

  1. El aborto para salvar la vida de la madre.

La prohibición del aborto en la Argentina no ha impedido ni antes ni ahora que los médicos practiquen, de manera legal y abierta, las terapias necesarias para salvar la vida de la madre. El aborto está definido como una acción que busca impedir que un embrión o feto continúe con su desarrollo intrauterino, categoría en la que no caben los tratamientos que, practicados con otro objetivo, pueden generar la interrupción de un embarazo.

Todos los médicos a quienes he consultado sobre este punto han sido categóricos: a ninguna mujer con riesgo de muerte se le niega en nuestro país el tratamiento adecuado para salvar su vida, aun cuando si por causa de su aplicación se interrumpe un embarazo.

  1. Los ricos se hacen abortos seguros.

El argumento es de una pobreza intelectual atento no se condice con la profundidad del origen y reconocimiento de la vida humana. Con plata también puede accederse a numerosos otros “bienes” como la prostitución infantil, la compra de la virginidad de adolescentes asiáticas y los crímenes por encargo. ¿Les parece a los defensores del aborto como expresión de “igualdad” que, para emparejar la cancha, también se legalicen?

Un Estado de Derecho debiera, más bien, hacer cumplir la ley y castigar a quienes la transgredan; y los gobiernos aplicar todas las políticas sanitarias y sociales para que quienes no tienen recursos, cuenten con asesoría y tratamientos de anticoncepción efectivos.

  1. Aborto para compensar una violación.

Nadie es indiferente ante un delito que atropella de la manera más brutal la intimidad de una mujer ni ante la repulsión que nos genera imaginar la violación de una hija. Con la misma delicadeza que reconocemos en esa niña o mujer a una víctima que necesita apoyo muy especial, me pregunto, por qué un delito deleznable debe justificar la interrupción de una vida; ¿es más urgente legalizar el aborto por violación, que la persecución penal sin tregua contra el violador? No podemos corregir un delito con otro delito.


LENGUAJE INCLUSIVO

García de la Concha, director honorario de la RAE expresa que:

La Real Academia Española (RAE) por ahora le sigue bajando el pulgar al lenguaje inclusivo, ya que considera como “innecesario” el uso de expresiones como «todxs», «todes» o «tod@s».

Según explicaron a través del flamante Libro de estilo de la lengua, editado por Espasa, las palabras en masculino «puede abarcar el femenino en ciertos contextos» y tampoco admite los duplicados, como «los argentinos y las argentinas».

«No hace falta forzar para duplicar, no hablamos así»; expresó García de la Concha, director honorario de la RAE. En ese punto destacó la influencia de las universidades de EE.UU. en referirse como género (gender) a lo que en español se denomina «sexo» y se define como «una condición orgánica que tiene poco que ver con el género», y rechaza ejemplos como «los españoles y las españolas».

Agregó que por «cuestiones gramaticales», afirma que «el masculino, por ser el no marcado, puede abarcar el femenino en ciertos contextos. No hay razón para pensar que el género masculino excluya a las mujeres en tales situaciones».