Cuarta parte. El Sacramento del Santo Bautismo

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PRIMERO

¿Qué es el bautismo?

El bautismo no es solamente agua, sino que es el agua comprendida en el mandato divino y ligada con la Palabra de Dios.

¿Qué palabra de Dios es ésta?

Es la palabra de nuestro Señor Jesucristo escrita en el último capítulo del Evangelio según San Mateo:

Id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. 

SEGUNDO

¿Qué dones y beneficios confiere el bautismo?

El bautismo obra el perdón de los pecados, libra de la muerte y del diablo, y da salvación eterna a todos los que creen lo que dicen las palabras y promesas de Dios.

¿Qué palabras y promesas son éstas?

Son las que se encuentran en el último capítulo del Evangelio según San Marcos, donde dice nuestro Señor Jesucristo:

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; más el que no creyere, será condenado.

TERCERO

¿Cómo puede el agua hacer cosas tan grandes?

El agua en verdad no las hace, sino la Palabra de Dios que está en unión con el agua, y la fe que se apoya en dicha Palabra de Dios ligada con el agua. Porque sin la Palabra de Dios el agua es simple agua, y no es bautismo; pero con la Palabra de Dios sí es bautismo, es decir, es un agua de vida, llena de gracia, y un “lavamiento de regeneración en el Espíritu Santo”, como San Pablo dice en el tercer capítulo de su Epístola a Tito:

Por su misericordia nos salvó por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que, justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.

Palabra fiel es ésta.

CUARTO

¿Qué significa este bautizar con agua?

Significa que el viejo Adán en nosotros debe ser ahogado por pesar y arrepentimiento diarios, y que debe morir con todos sus pecados y malos deseos; asimismo, también cada día debe surgir y resucitar el nuevo hombre, para vivir eternamente delante de Dios en justicia y pureza.

¿Dónde está escrito esto?

En la Epístola de San Pablo a los Romanos, capítulo seis:

Somos sepultados juntamente con Él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

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